El Gozo que provoca Unidad
Secretos que producen unidad
Filipenses 2:1-4 “Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, 2completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. 3Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; 4no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros”.
La unidad de la Iglesia, en la familia y en donde hay interacción social es lo que la hace poderosa y permite el fluir del Espíritu y el poder de Dios para el cumplimiento de sus propósitos. Por tal razón es un área fuertemente atacada, por la discordia, la falta de armonía, conflictos, división que la pueden llevar a debilitamiento, rompiendo sus bases fundamentales. Pablo en sus cartas dirigidas a las iglesias manifiesta su preocupación por la unidad de éstas, animándolos e instruyéndoles para mantener la unidad. La iglesia de Filipos no fue la excepción ya que enfrentaba el peligro de la discordia y la división por conflictos que existían entres algunos hermanos. Por lo que en esta carta Pablo ofrece una enseñanza acerca de la unidad, mostrando los elementos necesarios para mantener la unidad.
Elementos que nos proveen el secreto de la unidad en la iglesia
- Mantén los motivos correctos para la Unidad.
Filipenses 2:1-2a “Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, 2completad mi gozo, …”.
Cinco motivos correctos para disfrutar la unidad
- Fluye en la consolación de Cristo: Ayudar al prójimo a través del consuelo, el consejo o la exhortación. Es la misma ayuda que ofreció el buen samaritano al extranjero herido y asaltado. No fue a darle solo primeros auxilios sino le acompañó hasta que se restableció totalmente de su desgracia. La mayor consolación en Cristo es la que da el Espíritu Santo que mora en ti, desde que recibiste a Cristo. Esto demanda de ti la búsqueda de la unidad como gratitud por tu unión con Cristo.
- Practica el consuelo del amor: Inicialmente es lo que ofrece Jesús al pecador indigno mediante la gracia salvadora. Seguidamente Él derrama el amor que produce unidad en el creyente quien a su vez ama a los hermanos en la fe.
- Fluye en la comunión del Espíritu: De la Palabra griega “Koinônía” que te habla de comunión íntima porque eres templo del Espíritu Santo. Mantenerte lleno del Espíritu Santo provoca la unidad de la iglesia. El cristiano que estorba la unidad contrista al Espíritu Santo y apaga su obra. Los primeros cristianos después de recibir el bautismo en el Espíritu Santo, además de estar llenos de Él, vivían en unidad teniendo todas las cosas en común, esto produjo que la obra redentora se desarrollara, agregándose los que habían de ser salvos según Hechos 2:41-47 “41 Los que creyeron lo que Pedro dijo fueron bautizados y sumados a la iglesia en ese mismo día, como tres mil en total. 42 Todos los creyentes se dedicaban a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión fraternal, a participar juntos en las comidas (entre ellas la Cena del Señor), y a la oración. 43 Un profundo temor reverente vino sobre todos ellos, y los apóstoles realizaban muchas señales milagrosas y maravillas. 44 Todos los creyentes se reunían en un mismo lugar y compartían todo lo que tenían. 45 Vendían sus propiedades y posesiones y compartían el dinero con aquellos en necesidad. 46 Adoraban juntos en el templo cada día, se reunían en casas para la Cena del Señor y compartían sus comidas con gran gozo y generosidad]47 todo el tiempo alabando a Dios y disfrutando de la buena voluntad de toda la gente. Y cada día el Señor agregaba a esa comunidad cristiana los que iban siendo salvos.”
- Practica el afecto Entrañable: Cualidad de Cristo, quién consuela y anima al oprimido y débil. El concepto afecto entrañable viene de la palabra “Splanchna”, que significa literalmente: intestinos o vísceras, y se refiere a emociones muy profundas. Pablo lo usa al inicio de esta epístola para mostrar su afecto profundo por los hermanos de Filipos. Filipenses 1:8 “os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo”. Ejemplo claro de ello fue la manera como la iglesia de Corinto recibió a Tito con obediencia, temor y temblor, consolándole y animándole lo cual provocó gozo en él, testificando de su afecto entrañable, según 2 Corintios 7:13-15 “13 Esto nos ha alentado en gran manera. Además de nuestro propio aliento, nos deleitamos particularmente al ver lo feliz que estaba Tito por la manera en que todos ustedes lo recibieron y lo tranquilizaron.[a]14 Le dije lo orgulloso que estaba de ustedes, y no me decepcionaron. Siempre les he dicho la verdad, ¡y ahora mi jactancia ante Tito también resultó ser cierta! 15 Ahora él se preocupa por ustedes más que nunca cuando recuerda cómo todos lo obedecieron y cómo lo recibieron con tanto temor y profundo respeto.”
- Camina en misericordia: Viene de la palabra griega “oiktirmos” refiriéndose a Dios como “Padre de Misericordias”. Pablo exhorta a la iglesia a que la misma misericordia que Dios mostró hacia ella, ahora debe mostrarla hacia los demás, en benignidad, humildad, mansedumbre y paciencia.
- Sigue las Señales Correctas para la Unidad.
Filipenses 2:2b “sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa”.
Sigue tres señales esenciales de la unidad espiritual
- Ponte de acuerdo: La expresión griega “to auto phronēte” literalmente quiere decir “pensar lo mismo” o “ser de un mismo parecer”. Pensar de manera correcta es vital para la unidad espiritual. El contexto de “sentir lo mismo” es esfuerzo para alcanzar el mutuo entendimiento y el acuerdo genuino. La manera de crear tal unidad la ves en Filipenses 2:5 cuando Pablo dice que haya “este sentir que hubo también en Cristo Jesús” por medio de la Palabra y la presencia del Espíritu Santo en cada hijo de Dios, eso te muestra la mente de Cristo. Pero también debes esforzarte en sentir lo mismo, pese a que la unidad de la iglesia es constante en Cristo, existe la debilidad humana a la que estas sometido lo cual hace que la unidad sea frágil. Por eso Pablo aconseja en Efesios 4:3 a ser “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la Paz”, donde “solícito” que viene de la expresión griega “spoudazo” que describe un esfuerzo persistente. La unidad espiritual debe cultivarse y preservarse siempre con esfuerzo y abnegación, debido a que es quizá el mayor reto para el liderazgo de la iglesia.
- Alíneate al amor incondicional: Este amor debe ir en progresión hasta lograr la unanimidad. Tener el mismo amor es amar a otros por igual. En el plano emocional resulta imposible tener el mismo amor por otros, por cuanto no todas las personas son igualmente agradables. Sin embargo, el amor “agapé” es el amor de Dios que no tiene preferencias o atracción por una o unas personas en específico. Este amor es intencional y consciente de procurar el bienestar de la persona amada, y puesto que este amor se basa en la voluntad, se vuelve mandatorio “amaos los unos a los otros, así como Cristo os amó”.
- Relaciónate en unanimidad: Es una misma alma o espíritu según Filipenses 1:27 “…firmes en un mismo espíritu” o sea vivir en armonía, como en una composición musical, donde todas las notas encajan perfectamente para dar un sonido armonioso. Hay que estar juntos, pero también unánimes.
- Desecha los medios incorrectos para la Unidad.
Filipenses 2:3-4 “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros”.
Esos medios son los siguientes
- Desecha la contienda: Este es un pecado destructivo que empieza en el corazón, que engendra ira, resentimiento y celos, que puede debilitar a la persona, familia, sociedad o a la iglesia. Puede llegar a disfrazarse con discursos piadosos. En 1 Corintios 1:10-11 habla de contiendas que existían en la iglesia por ser seguidores unos de Apolos, otros de Pedro o de Pablo; en vista que su lealtad al parecer era más a su líder espiritual que a Cristo mismo.
- Desecha la vanagloria: La vanagloria consiste en tener opinión elevada de uno mismo o sea gloria vana. Mientras que las contiendas persiguen metas personales la vanagloria busca la gloria personal y el aplauso o sea la imagen personal, más que la exaltación de Cristo. La vanagloria es orgullo, altivez, arrogancia en cuanto a sí mismo. Los griegos no admiraban la humildad pues la veían como debilidad del carácter. Los creyentes debemos estar en guardia constante contra ella, ya que es un enemigo implacable de la unidad espiritual.
Es lo contrario a contienda y vanagloria, y el remedio para ellas. Es fundamento del carácter cristiano y de la unidad espiritual. La primera bienaventuranza es “Pobres en espíritu”, según Mateo 5:3, que es sinónimo de la humildad. Al practicar la humildad obtienes gracia de parte de Dios según 1 Pedro 5:5-6 “y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo”. La verdadera humildad es no tener un concepto más alto de uno mismo, demostrado al estimar cada uno a los demás como superiores a él mismo. Donde “estimando” no significa que otros sean más importantes, sino creer que en realidad lo son.
- Desecha el egoísmo: Sé generoso, es la manera para combatir el egoísmo y la codicia, que evita solamente el bienestar personal, los intereses personales o promover sus propias prioridades, en vista que atenta a la unidad y el desarrollo de la iglesia. Esto tiene que ver con las relaciones del creyente y sobre todo con aquellos que sirven en algún ministerio. Esto exige un esfuerzo deliberado y persistente de manera práctica, sincera e incondicional. No siempre es fácil aplicarlo en vista que demanda el concepto anterior de estimar cada uno a los demás como superiores a uno mismo.
Conclusión
El hecho de no buscar ni preservar la unidad espiritual debilita la Iglesia de Cristo y toda organización humana. Aún más significativo es que no hacerlo es pecado. Es la máxima expresión de ingratitud hacia Dios. Procurar la unidad es cumplir un anhelo personal de Pablo y principalmente del corazón de Dios “completar mi gozo”.